Materias que destruyen sueños: el sistema roto de las facultades de odontología

En odontología, hay materias que no parecen diseñadas para enseñar, sino para eliminar a los estudiantes que no “aguantan la presión”. ¿Es esto realmente mérito académico o un filtro elitista disfrazado de evaluación? Hoy te cuento cómo funciona esta fórmula del fracaso. 

Todos los que estudiamos odontología sabemos que hay materias que vienen con un aviso no oficial:

— “Si pasas esta, puedes seguir en la carrera.”

El problema es que estas materias parecen más un castigo que una herramienta para aprender.

¿Cómo lo hacen? Con exámenes que parecen sacados de un concurso imposible:

— Preguntas de detalles absurdos... Di el codigo exacto de los colores de la resina, pero con el color hexadecimal (#000000)

— Procedimientos que apenas practicaste una vez.

— Profesores que te miran con cara de “¿realmente no sabes esto?” o "te quedo horrible... retírate de carrera, ponte a estudiar otra cosa"

Una vez, un estudiante me contó cómo un profe le dijo directamente:

— “Esta materia está diseñada para que solo los mejores pasen.”

Pero, ¿ser el “mejor” significa memorizar datos inútiles, ser capaz de manejar la presión de un sistema injusto o llevarle un buen cafe?

Lo peor es el impacto emocional. Muchos estudiantes terminan dudando de su capacidad, no porque no sean buenos, sino porque el sistema los convence de que no lo son.

— “No sirvo para esto.”

— “Nunca voy a pasar.”

Y algunos, tristemente, abandonan.

Y claro, siempre está el argumento de que es una “prueba de fuego” para los futuros profesionales. Pero, ¿no sería más efectivo un sistema que forme en lugar de destruir? Porque, los odontólogos no se forjan con humillaciones, sino con aprendizaje.

Este filtro no solo afecta a los estudiantes, también a la calidad del gremio. Porque, al final, lo que logra es que sobrevivan los que pueden soportar el estrés extremo, no necesariamente los más preparados para ser buenos profesionales y lo peor es que algunos de los profesores colaboradores recién graduados ya quieren humillar a los estudiantes 🤡

Lo más frustrante es que nadie habla de esto abiertamente. Las facultades lo normalizan como parte del proceso, y los estudiantes lo aceptan porque “siempre fue así”. Pero, ¿no es hora de cuestionar un sistema que pone barreras innecesarias?

Nota para las facultades: El éxito académico no debería medirse por cuántos estudiantes pueden eliminar. Formar profesionales es enseñar, no filtrar. Porque lo que importa no es cuántos llegan al final, sino cómo llegan.

Moraleja de la historia: En odontología, sobrevivir no debería ser sinónimo de aprender. Y las materias imposibles no son mérito académico, son una falla del sistema.

¿Te sentiste alguna vez así en la carrera? 

¿Conoces materias que parecen diseñadas para eliminar en lugar de enseñar? Cuéntanos tu experiencia. 

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