Estudiante recordó que mañana hay que llevar material. Son las 2 AM y busca en Mercado Libre con esperanzas de que el material llegue a las 6 AM.
Todo estudiante de odontología ha pasado por esto. Estás tranquilo, viendo memes o llorando con un libro de cirugía, cuando de repente… ¡BOOM! Un pensamiento te golpea como anestesia mal aplicada:
"Mañana hay que llevar material."
Es tarde. Demasiado tarde. No hay nada abierto, no hay compañeros despiertos para prestarte algo y lo único que tienes en la mochila es un guante roto, un alginato de mala calidad y un preservativo que caducó en 2019.
El momento de la desesperación: Entras a Mercado Libre con fe, como si fuera un templo sagrado. Buscas: "Cera para modelado entrega inmediata"… Nada. "Espátula de Lecron envío en 1 hora"… No existe.
Empiezas a considerar opciones extremas:
- Plan A: Hacerlo con materiales caseros. ("¿La plastilina sirve para tomar impresiones?")
- Plan B: Faltar a la clase y alegar un "problema de salud" (sueño severo es una condición, ¿no?).
- Plan C: Ofrecer un riñón a cambio de que un compañero te salve.
Negociación con los dioses de la odontología
En este punto, pasas por todas las etapas del duelo:
- Negación: "Debe haber un error, seguro la clase es la otra semana."
- Ira: "¿Por qué nos hacen esto? ¿¡Por qué los profesores disfrutan vernos sufrir!?"
- Negociación: "Si Mercado Libre me lo entrega antes de las 6 AM, juro que nunca más procrastino."
- Depresión: "Ya fue, me cambio a administración de empresas."
- Aceptación: "Voy a la clase con lo que tenga y veo qué pasa."
Cuando finalmente te presentas sin material y el profesor te mira con esa mezcla de decepción y cansancio, solo queda una opción: poner cara de cachorro abandonado o como la del gato con botas y rezar para que no te odien tanto.
Y así, con cada noche de estrés y cada madrugada, los estudiantes de odontología seguimos sobreviviendo. Porque si la facultad no nos enseña disciplina, al menos nos enseña a improvisar.

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