Me pidió que el consultorio tuviera “buena iluminación” para grabar.

La odontología ha evolucionado. Antes uno le decía al paciente "abre la boca" y se encontraba con caries. Ahora uno abre TikTok… ¡y se encuentra al paciente arreglándose una caries en su casa!

Sí, señor. El paciente ya te stalkeó, vio tus videos bailando con el espejo bucal y llega al consultorio con la seguridad de un influencer de skincare diciendo:

—“Doctor, yo vi en un TikTok que las caries se curan con aceite de coco.”

Y ahí es cuando empieza el episodio de terror-comedia.

Una vez una paciente me pidió cambiar el fondo del consultorio para que saliera más "aesthetic" en sus historias.

Otra quiso grabar su extracción de muela mientras hacía un live:

—“No te preocupes doc, tengo buen ángulo, tú solo saca el diente como si fueras tú mismo.”

Ya nada nos sorprende. El otro día un adolescente me dijo:

—“No me pongas anestesia, eso no da vistas. Aguanto el dolor si suena la canción de trending de fondo.”

Y mientras le hacía una restauración, estaba con un aro de luz apuntándole a la cara y gritando:

—“¡ESTO ES POR MIS SEGUIDORES!” Como si fuera un espartano.

Ah, y ni hablar de los que hacen preguntas como si estuvieran en una entrevista de un podcast:

—“¿Qué es más difícil, doc: sacar una muela del juicio o sanar el corazón?” Mijo, yo saco molares, no traumas.

Vivimos en tiempos donde la consulta es un set de grabación, el consultorio un estudio de producción, y tú, humilde odontólogo, estás a dos filtros de convertirte en tendencia con un reel titulado: “Reaccionando a una endodoncia en 3, 2, 1…”

¿La moraleja? Si no puedes contra ellos… por lo menos cobra la consulta antes de que te etiqueten porque no te pagan ellos quieren canje.

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