El egoísta que nunca ayuda, ni presta material y cómo arruinó un turno clínico

En odontología, siempre hay un compañero que parece jugar en contra del equipo. Ese que cuida sus materiales como si fueran lingotes de oro y nunca está cuando alguien necesita ayuda. Hoy te cuento cómo uno de ellos casi arruina un turno clínico entero.

Recuerden que todas estas historias son las que nos envían por el mail: anecdotasdelaodontologia@gmail.com (puedes mandar la tuya con todos los detalles)

Fue un día complicado en la clínica. Todos estábamos corriendo con los pacientes, revisando historias y tratando de cumplir con los requerimientos antes del cierre del semestre. En medio del caos, un compañero, Valentino, olvidó su espejo dental.

Valentino, desesperado, se acercó a Él Egoísta (llamémosle Diego) para pedirle prestado un espejo:

- ¿Me prestas un espejo? Te lo devuelvo en cuanto termine.

Diego, sin levantar la vista, respondió de mala manera:

- No, porque después me lo rayas o lo pierdes.

Valentino intentó explicarle que no tenía tiempo para buscar otro y que el paciente ya estaba en el sillón. Pero Diego, imperturbable, le soltó:

- Yo no soy responsable de tus cosas. Aprende a ser más organizado.

Mientras Valentino corría de un sillón a otro buscando alguien que le prestara el espejo, el doctor que evaluaba apareció.

- ¿Por qué no empezaste el procedimiento?

Valentino, nervioso, trató de justificar:

- Es que olvidé un instrumento, pero ya lo estoy resolviendo.

El doctor, furioso, no quiso escuchar excusas.

Para empeorar las cosas, el paciente se impacientó y empezó a quejarse.

- ¿No tienen todo listo antes de atender? Esto es una pérdida de tiempo.

Valentino estaba al borde de las lágrimas, mientras Diego miraba todo desde su sillón como si no fuera con él.

Al final, otro compañero se apiadó y le prestó el espejo. Valentino logró atender al paciente, pero no sin antes recibir un sermón del doctor y soportar las miradas incómodas de todos.

Lo más irónico llegó al final del turno, cuando Diego se acercó al mismo compañero que ayudó a Valentino y le pidió prestada anestesia porque “se le había acabado”.

El compañero, sin dudar, le respondió:

- ¿Te acuerdas de lo que le dijiste a Valentino? Pues arreglate solo.

Desde ese día, Diego quedó marcado como “El Egoísta” del grupo. Nadie le prestó nada más y siempre tuvo que lidiar solo con sus problemas. Y lo peor, al final, terminó siendo el más señalado por los profes cuando se complicaban las cosas.

Moraleja de la historia: En clínica, la solidaridad es clave. Porque hoy te piden ayuda, pero mañana de seguro serás tú quien va a necesitar una mano. Y si juegas solo, te puedes quedar sin equipo. 🦷💔

¿Conoces a alguien así en tu facultad? ¿O te tocó lidiar con un egoísta? 

Cuentame tus historias.


Comentarios