Hay cosas que te marcan como estudiante de odontología, y una de las más frustrantes es cuando un paciente te compara con su “dentista de toda la vida”. Hoy les cuento cómo esa frase puede destrozar la confianza de cualquier estudiante.
Recuerden que todas estas historias son las que nos envían por el mail: anecdotasdelaodontologia@gmail.com (puedes mandar la tuya con todos los detalles)
Todo empezó con un paciente que venía para una restauración sencilla. Estaba tranquilo al principio, pero cuando empecé a trabajar, soltó la primera bomba:
— “Mi dentista lo hacía mucho más rápido.”
Esa frase me pegó como un golpe directo al ego.
Intenté mantener la calma y le expliqué:
— “Aquí en la clínica somos estudiantes, por eso hacemos el trabajo más despacio para que quede perfecto.”
Su respuesta:
— “Perfecto, pero yo no tengo todo el día.”
RIP mi paciencia. 😤
Mientras avanzaba, cada comentario era un recordatorio de lo lejos que estaba de ser “su dentista ideal”:
— “Con el nada me dolía.”
— “Siempre usaba otro tipo de anestesia… al 28%”
— “¿Seguro que sabes lo que estás haciendo?”
El profe estaba cerca, pero no dijo nada.
Por dentro, solo le quería gritar:
— ¡Estoy HACIENDO lo mejor que puedo, señor!
Pero no puedes. Tienes que tragarte las ganas de responder mal porque, aunque te compare mil veces, tu trabajo es mantener la calma y hacerlo bien.
La gota que colmó el vaso llegó al final, cuando estaba puliendo. Miró al espejo y dijo:
— “Sí, quedó bien, pero mi otro dentista siempre lo dejaba más brillante.”
En ese momento, entendí que, por más que te esfuerces, hay pacientes que nunca estarán satisfechos.
Esa noche, no pude dejar de pensar en lo que pasó. Me preguntaba si realmente estaba haciendo las cosas mal o si simplemente algunos pacientes no valoran el esfuerzo de un estudiante. Porque no es fácil, pero nadie lo ve desde nuestro lado.
Los profesores siempre dicen que esos comentarios son “parte de aprender”, pero nadie te prepara para lo que duele que un paciente minimice todo tu trabajo. Como si ser estudiante automáticamente te hiciera menos capaz.
Con el tiempo, entendí que la comparación no tiene que definirte. Cada paciente es una lección, y por más críticas que recibas, el progreso está en seguir intentándolo. Porque un día, tú serás ese dentista al que comparan… pero para bien.
Moraleja de la historia: Los pacientes compararán, criticarán y dudarán. Pero si algo aprendí, es que cada comentario te hace más fuerte. Porque ser estudiante no es sinónimo de incapaz, es sinónimo de futuro.
¿Te pasó algo similar? ¿Cómo manejaste a esos pacientes difíciles? Comparte tu historia.
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