En cada clínica hay un box maldito. Ese donde todo sale mal: los instrumentos fallan, los pacientes se quejan y los profes te revisan con lupa. Hoy les cuento la historia de la unidad de la mala suerte que le arruinó el turno a más de un estudiante.
Todo comenzó cuando asignaron los boxes. A simple vista, el box 7 parecía normal. Pero los rumores empezaron rápido:
— “Ahí siempre se traba la turbina.”
— “Ese box no tiene buena luz.”
— “Hace 50 años murió un paciente ahí y se cree que está maldita.”
Y, como siempre, hubo alguien que no creyó en las historias.
El primer estudiante asignado al box 7 era un recién llegado a la clínica. En su primer turno, el paciente canceló sin avisar. En el segundo, la unidad no funcionó, y en el tercero, olvidó esterilizar sus instrumentos. La maldición lo perseguía.
Otro estudiante, ya más avanzado, fue asignado al mismo box. Dijo:
— “Yo no creo en esas cosas. La mala suerte no existe.”
Ese día, su paciente sufrió una reacción alérgica al anestésico por primera vez en su vida.
— “¿Viste? Ese box está maldito”, dijeron los compañeros.
Pero nadie podía demostrarlo. Cada estudiante que lo usaba tenía su propia anécdota de terror:
La lámpara se cayó.
La succión que nunca funcionaba.
O la impresión que se perdía misteriosamente.
La historia más loca fue la de una estudiante que dejó una corona sobre la bandeja mientras iba a buscar al profe. Cuando regresó, la corona había desaparecido. Todos juraban que nadie había entrado al box, pero nunca la encontraron.
— “Es como si ese box supiera que estás ahí y quisiera arruinarte la vida”, dijo un compañero después de que se le rompiera una fresa nueva.
Hasta los profesores empezaron a evitarlo:
— “Se comenzó a decir que si te toca el box 7, cambia de unidad.”
Algunos intentaron “romper la maldición” decorando el espacio con estampitas religiosas, amuletos y hasta un collar de diente de perro. Pero nada funcionó. El box 7 siguió siendo el lugar donde la maldición siempre encontraba a su próxima víctima.
¿Era realmente mala suerte? ¿Un simple problema técnico recurrente? Nadie lo sabe. Pero lo cierto es que todos aprendieron algo: si te asignan un box con mala fama, mejor reza para que esa nube negra no te persiga.
Moraleja de la historia: En la clínica, la superstición y la mala suerte van de la mano. ¿Será el box o será estrés? Nunca se sabrá, pero mejor no tentar al destino. 🦷☁️
¿En tu facultad hay un box maldito? Cuéntala acá.
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