“Puse ajo en mi muela, pero ahora me duele más”: El paciente que no cree en dentistas 🦷😡
Hay pacientes que prefieren curarse solos antes que ir al dentista. Y cuando finalmente llegan a la clínica, lo hacen con remedios caseros tan absurdos que solo complican todo. Hoy les cuento la historia de uno de esos casos que nunca se olvida.
Este paciente llegó diciendo que tenía un dolor insoportable en la muela. Mientras tomaba asiento, soltó la primera bomba:
— “No creo en dentistas, pero ya no aguanto más.”
Eso ya era una señal de alerta.
Le pregunté cuánto tiempo llevaba con el dolor, y me respondió con orgullo:
— “Hace un mes, pero lo estaba manejando con ajo y un poco de alcohol.”
¿AJO Y ALCOHOL?
Intenté mantener la calma y le pedí que me contara más. Según él, alguien le había dicho que colocar un diente de ajo directamente sobre la muela “mataba las bacterias”. Al principio funcionaba "para el" pero despues ya no le hacia efecto.
Para colmo, el alcohol no era enjuague bucal, sino puro ron del bueno.
— “Es que cuando hago buches y gárgaras quema, entonces pensé que limpiaba.”
El resultado: vivía ebrio todos los dias y con dolor en el diente.
Cuando le expliqué que todo eso había empeorado el problema, su respuesta fue:
— “No sé si creerle, porque el dolor bajó un poco al principio.”
Después de mucho esfuerzo logré convencerlo de que necesitaba un tratamiento adecuado. Lo más impactante fue que, cuando comenzamos, me preguntó:
— “¿Esto me va a doler más que el ajo?”
En ese momento, entendí lo lejos que llegan algunas creencias porque saco un collar (de ajo), una pulsera (de ajo) y una botella de ron como amuleto de buena suerte.
Lo que más frustró fue pensar en cómo pudo haberse ahorrado semanas de sufrimiento con una simple consulta. Pero también entendí que muchos pacientes llegan así porque no confían en los dentistas o temen que los juzguemos.
Nota para los pacientes: Los remedios caseros pueden parecer una solución rápida, pero muchas veces solo empeoran las cosas. Confíen en los profesionales. Estamos para ayudar, no para juzgar (esto ultimo también va como nota para los odontólogos juzgadores).
Moraleja de la historia: En odontología, cada paciente trae sus creencias, pero nuestro trabajo es educar con empatía. Aunque a veces cuesta no gritar: “¡Deja el ajo y vení a la consulta!”
¿Te pasó algo así?
¿Cuál fue el remedio más loco que escuchaste de un paciente? Te leemos. 👇
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