Ser estudiante de odontología es duro, pero lo que muchos no cuentan es que, a veces, lo más difícil no son los pacientes ni los exámenes, sino los propios profesores. Hoy les cuento una historia de gritos, humillaciones y favoritismos en clínica. 🧵👇
Historias que llegan al mail: anecdotasdelaodontologia@gmail.com
Esa escena se repite en muchas clínicas odontológicas. Profesores que, en lugar de enseñar con paciencia, imponen miedo y hacen sentir a los estudiantes como si nunca fueran lo suficientemente buenos.
Muchos estudiantes no denuncian estas actitudes porque temen represalias. Si hablás, corrés el riesgo de que te evalúen con más dureza o de que te ganes una mala fama que te persiga durante toda la carrera.
Pero esta situación no solo afecta emocionalmente. También impacta el aprendizaje. El miedo a equivocarte te paraliza, y en lugar de avanzar, te quedás estancado, pensando más en no cometer errores que en mejorar.
Es importante que las facultades reflexionen sobre el impacto de estos comportamientos. Un profesor debería ser un guía, no un verdugo. Porque al final, los estudiantes de hoy serán los profesionales de mañana.
¿Viviste algo similar?
¿Cómo manejaste una situación así?
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