Docentes o verdugos: el abuso de poder en clínicas odontológicas que nadie quiere contar.

Ser estudiante de odontología es duro, pero lo que muchos no cuentan es que, a veces, lo más difícil no son los pacientes ni los exámenes, sino los propios profesores. Hoy les cuento una historia de gritos, humillaciones y favoritismos en clínica. 🧵👇

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Todo comenzó en un turno clínico. Una estudiante, llamémosla Marianela, estaba trabajando con un paciente complicado. Su procedimiento iba bien, pero el profesor encargado llegó con su típico tono imponente:
— “¿Qué estás haciendo? Eso está mal.”

Marianela trató de explicar lo que estaba haciendo, pero no tuvo oportunidad. El profesor la interrumpió, levantó la voz y empezó a criticar cada detalle frente al paciente y a los demás compañeros.
— “¿Vos querés graduarte haciendo esto? Es un desastre.”

La sala se quedó en silencio. Marianela intentó seguir trabajando, pero el paciente, incómodo, preguntó:
— “¿Es seguro lo que está haciendo?”
El profesor, sin pensarlo dos veces, respondió:
— “No mucho, pero estamos para corregir sus errores.”

Esa escena se repite en muchas clínicas odontológicas. Profesores que, en lugar de enseñar con paciencia, imponen miedo y hacen sentir a los estudiantes como si nunca fueran lo suficientemente buenos.

Lo más frustrante es que, mientras algunos profes humillan en público, a otros estudiantes los tratan con favoritismos.
— “Vos siempre hacés un trabajo excelente.”
— “Qué diferencia entre vos y el resto.”
Eso genera divisiones, resentimientos y un ambiente tóxico en la clínica.

Muchos estudiantes no denuncian estas actitudes porque temen represalias. Si hablás, corrés el riesgo de que te evalúen con más dureza o de que te ganes una mala fama que te persiga durante toda la carrera.

Pero esta situación no solo afecta emocionalmente. También impacta el aprendizaje. El miedo a equivocarte te paraliza, y en lugar de avanzar, te quedás estancado, pensando más en no cometer errores que en mejorar.

Es importante que las facultades reflexionen sobre el impacto de estos comportamientos. Un profesor debería ser un guía, no un verdugo. Porque al final, los estudiantes de hoy serán los profesionales de mañana.

Moraleja de la historia: La enseñanza en odontología necesita empatía y respeto. Si eres estudiante y pasas por esto, no tengas miedo de buscar apoyo. Y si eres profesor, recuerda que enseñar no es imponer, es inspirar.

¿Viviste algo similar?

¿Cómo manejaste una situación así? 

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