Si estudias odontología, seguro tienes ese amigo que nunca está preparado. Olvida guantes, turbinas, hasta el paciente… y siempre termina pidiéndote prestado. Hoy les cuento la historia de “El rey del olvido”.
Recuerden que todas estas historias son las que nos envían por el mail: anecdotasdelaodontologia@gmail.com (puedes mandar la tuya con todos los detalles)
Este compa era un genio, pero también un caos andante. Cada vez que llegaba a clínica, su primera frase era:
— “Amigo, ¿tienes guantes que me prestes?”
Y yo, como buen compañero, se los daba... al principio. 🙄
Pero la cosa se salió de control. Un día olvidó el espejo dental. Otro dia, el explorador. Y una vez, incluso, se olvidó de esterilizar TODO su material. Entró en pánico y dijo:
— “Amigo, préstame tu cajetín, yo te lo devuelvo mañana”. Que al final NUNCA lo devolvió completo.
Una vez estábamos en plena clínica, y me pregunta:
— “¿Tienes anestesia que me prestes?”
Le di una porque no soy mala persona. Pero a los cinco minutos, volvió:
— “Amigo, se me rompió la aguja… ¿tienes otra?”.
BRO, ¿QUÉ MÁS TE FALTA? ¿El paciente? 😡
Lo peor fue el día que me pidió la turbina porque “se le olvidó en casa”. Eso me había costado un riñón, pero bueno, accedí. Cuando fui a buscarlo al final del turno… ¡LA HABÍA PERDIDO! 😱😡
— ¿¡Cómo que la perdiste!?
— “No sé, la dejé en el box y ya no estaba”.
Desde ese día, juré no volverle a prestar nada. Pero claro, él siempre encontraba la forma de convencerme.
A veces, todo el turno se convertía en una odisea de cosas prestadas. Un profe incluso lo notó y dijo:
— ¿Quién es el verdadero estudiante acá? ¿Tu o tu amigo?
Todos nos reímos, menos yo. 💀
Después de tantas historias, un día decidí darle una lección:
— “Amigo, hoy no tengo nada para prestarte”.
Su cara fue de horror absoluto. Tuvo que pedirle al profe, que lo humilló con un:
— “Esto no es un supermercado”.
Moraleja del hilo: Si eres “el olvidadizo”, organízate antes de ir a la clínica. Y si eres el que siempre presta, coloca límites o vas a terminar sin materiales. Porque los amigos son geniales, pero tu instrumental vale más.
¿Conocés a alguien así?
¿O alguna vez te tocó ser “el que pide prestado”?
Cuéntanos tus historias. 👇
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