El caos de los pacientes sin cita.


El paciente que llega sin cita y exige que lo atiendas 🦷😡

Si estudias odontología, seguro conoces a ese paciente que aparece en la facultad sin aviso, sin cita y con una urgencia que parece de vida o muerte… hasta que empiezas a atenderlo y descubres que ni era tan urgente. Hoy les cuento una historia que nos llega al mail anecdotasdelaodontologia@gmail.com 🧵👇

Todo empieza cuando estás en plena clínica, concentrado en tu paciente. De repente, alguien entra sin previo aviso:

— “Disculpame, pero necesito que me atiendas ya. Es urgente.”

Vos, confundido, mirás la lista y sabés que no está en tu turno.

Intentás explicar con calma:

— “Lo siento, hoy no te puedo atender. No estás en mi lista y tengo otros pacientes.”

Pero ahí llega la frase mágica que dispara todo:

“Es que no puedo esperar. Vos sos mi estudiante y el único que me puede ayudar.”

La presión te empieza a ganar. Sabés que los profesores no permiten el desorden con los turnos, pero también te da lástima dejarlo ir. Intentás negociar:

“Voy a preguntar si puedo hacerte un espacio.”

El paciente sonríe como si te estuviera haciendo un favor… pero no es así.

Ahí empieza el caos. Si lográs que te autoricen, te toca trabajar a las corridas. Y, como si fuera poco, el paciente que está esperando te empieza a mirar con cara de pocos amigos. Ahora tenés dos problemas: el de la boca del paciente y el de los tiempos clínicos.

Lo más frustrante es cuando descubrís que la “urgencia” era una limpieza que pudo haber esperado semanas o una caries que no tiene ni dolor. Pero el paciente insiste:

“Es que no quería perder la oportunidad.”

¿Perder la oportunidad de qué, señor?

Lo peor es que, al final, el profe puede aparecer y decir:

— “¿Por qué estás atendiendo fuera de turno? No desordenes la clínica.”

Y ahí quedás como el malo, aunque solo querías ayudar. Nadie gana: ni vos, ni el paciente, ni el turno.

Esto no solo te estresa, también te hace reflexionar. ¿Por qué algunos pacientes creen que estamos a su disposición todo el tiempo? Como estudiantes, ya cargamos con suficiente presión como para ser los salvadores de último momento.

A los pacientes: No somos máquinas ni estamos ahí para resolver todo en el acto. Si no tenés cita, respetá el sistema. Nos esforzamos para aprender y ayudar, pero necesitamos organización.

A los estudiantes: Está bien querer ayudar, pero poné límites. Porque si cedés a todo, terminás cargando con culpas y problemas que no son tuyos. Esto es un aprendizaje para todos.

¿Te pasó algo similar? ¿Cómo manejaste a un paciente así? Te leo. 


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