En odontología, el cuarto de revelado es un lugar de trabajo y, para muchos, un refugio de tranquilidad en medio del caos. Pero para una pareja de estudiantes, se convirtió en una habitación de hotel y el escenario de un escándalo que aún se comenta en los pasillos. Hoy te cuento esta historia.
Era un día normal en clínica. Los estudiantes estaban ocupados con pacientes, tomando radiografías y revisando historias. Nada fuera de lo común. Hasta que un profesor decidió entrar al cuarto de revelado para buscar una placa que necesitaba revisar.
Al abrir la puerta, lo que encontró no fue una radiografía ni estudiantes trabajando. Frente a él, había una pareja de estudiantes en pleno momento íntimo (ahora hay que hablar así porque si no las plataformas te censuran). El cuarto, que era oscuro y estrecho, se convirtió en el epicentro del drama.
Según los testigos, el profesor salió del cuarto más rápido de lo que entró, con una cara que era una mezcla de furia y vergüenza. Inmediatamente ordenó cerrar la clínica y pidió que todos los estudiantes se quedaran en sus lugares... algo así como cuando decretaron la pandemia por el COVID-19, nadie sale.
La sanción no se hizo esperar. El profesor, indignado, reportó el incidente a la coordinación, y la pareja tuvo que enfrentar una advertencia formal. Desde ese día, nadie volvió a usar el cuarto de revelado sin sentirse observado por los ojos de la historia. Habian estudiantes que decian: "Aun se puede percibir el olor a cloro".
Más allá de las risas y los chismes, esta historia dejó una lección: hay momentos y lugares para todo, y la facultad, especialmente los espacios clínicos, no son el mejor lugar para “momentos privados”.
¿Escuchaste historias así en tu facultad?
¿Qué opinás de este tipo de situaciones? Te leemos. 👇
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