Si estudias odontología, seguro conoces al paciente que parece perfecto: no se queja, no tiene miedo, todo bien. Pero después, te enterás de que fue a quejarse con el doctor supervisor porque “lo dejaste peor”. Hoy te cuento una historia real de este tipo.
Recuerden que todas estas historias son las que nos envían por el mail: anecdotasdelaodontologia@gmail.com
Era un turno tranquilo. Mi compañero estaba trabajando con un paciente que necesitaba una restauración. Todo iba bien: la preparación impecable, la colocación de la resina perfecta. Incluso el paciente decía:
— Está todo genial, no me duele nada.
Al terminar, el paciente revisa con el espejo y, sonriente, dice:
— Muchas gracias, quedó muy bien.
Mi amigo respiró aliviado. “Por fin un caso sin problemas”, pensó. Pero lo que no sabía era que lo peor estaba por venir.
Dos días después, en el siguiente turno, el doctor supervisor llega furioso.
— ¿Qué pasó con tu paciente de la restauración?
Mi compa, confundido, pregunta:
— ¿Por qué? Todo quedó bien.
Y el doctor le responde:
— Según él, lo dejaste con más dolor que antes.
Mi amigo estaba en shock. Llamaron al paciente para aclarar el tema, y cuando llegó, soltó el drama:
— Desde que me hicieron ese trabajo, no puedo ni masticar.
El doctor, molesto, revisa la restauración.
— Esto está perfecto, ¿seguro no es otra cosa?
El paciente, con cara de “me descubrieron”, dice:
— Bueno, también me duele otro diente, pero pensé que era culpa de la restauración.
¡¿En serio?! Hizo todo ese escándalo y ni siquiera era el diente tratado.
Al final, el doctor le explicó que el problema era otro, pero no sin antes darle un buen sermón al estudiante:
— Esto pasa porque no confirmas bien las molestias del paciente. Tienes que ser más detallista.
¿En serio era culpa del estudiante? Todos sabemos que no.
Desde ese día, mi amigo aprendió a desconfiar del “todo está bien” de los pacientes. Ahora, antes de dejar que se vayan, revisa tres veces y les pregunta como si fuera un interrogatorio policial.
Moraleja de la historia: Algunos pacientes parecen fáciles, pero siempre hay uno que complica todo por no decir la verdad. Y en clínica, hasta un detalle mínimo puede ser usado en tu contra.
¿Conoces algún caso así? O peor, ¿te pasó algo parecido?
Cuéntalo en los comentarios.
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