El peor enemigo de un estudiante de odontología: El paciente que no llegó.

El paciente que nunca llegó y me arruinó el turno clínico

Si estudias odontología, sabes que el peor enemigo de un estudiante no son los profes ni los instrumentos caros… ¡es el paciente que NO llega!

Hoy les cuento una historia que nos llegó al mail anecdotasdelaodontologia@gmail.com 


Todo empezó un lunes a las 7:00 AM. Tenía mi turno clínico programado y necesitaba atender a este paciente para completar un requisito. Spoiler: Dependía de esto para aprobar la materia. Así de crítico. 

Llamé al paciente dos días antes para confirmarlo. Su respuesta fue clara:

— Sí, doctorcito, ahí estaré.

Y yo, confiado, pensé: “Todo controlado”. Error de principiante.

Llega el día. Estoy listo con mi bata, guantes y todos los materiales. Lo espero... y espero… y sigo esperando. Pasan 15 minutos, media hora, y NADA. Ni una llamada, ni un mensaje. 

Empiezo a entrar en pánico porque el profe ya estaba pasando por los boxes. Si no tenía paciente cuando llegara, iba a ser mi fin. Decido llamarlo:

— ¿Señor, está en camino?

— Ay, joven, me olvidé. Estoy en otro lado.

¡¿CÓMO QUE TE OLVIDASTE?! 

Para colmo, la excusa fue ridícula:

— Es que mi nieto me pidió que lo llevara al mercado.

¿¡EL MERCADO!? Yo estaba ahí, al borde del colapso, pensando cómo salvar el turno. Y el tipo comprando frutas. 

En ese momento, intenté todo: llamé a otros pacientes de mi lista, pero ninguno podía venir en tan poco tiempo. El profe se acerca y pregunta:

— ¿Tu paciente no llegó?

Quise decir algo ingenioso, pero lo único que salió fue:

— Eh... no.

El sermón fue épico:

— Esto te pasa por no tener un plan B. ¿Qué vas a hacer cuando tengas tu consulta? ¿Esperar que el paciente quiera venir? La clínica es seriedad, no un hobbie. Yo solo quería que me tragara la tierra. 

Al final, perdí el turno y tuve que reprogramar todo. Pero aprendí algo importante: SIEMPRE tienes que tener más de un paciente de respaldo.

Confirmales 24 horas antes.

Y, sobre todo, nunca subestimes el poder destructivo de un paciente irresponsable.

Moraleja del hilo: No importa cuánto planees, los pacientes SIEMPRE pueden arruinarte el día. Pero con un poco de previsión y paciencia, puedes sobrevivir. 

¿A alguien más le pasó algo así? Cuentame tus dramas clínicos.

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