Estudiante de odontología causa furor al 'quemar' un diente.

El estudiante que “quemó” un diente en clínica 

 ¿Es esto un error aceptable en la formación?

Ser estudiante de odontología es una experiencia llena de aprendizaje… y de errores que te persiguen toda la carrera. Hoy les cuento la historia de un seguidor que casi incendia un diente mientras hacía una restauración. Sí, pasó. 

Seguimos con más anécdotas que llegan a anecdotasdelaodontologia@gmail.com


Era un día intenso en clínica, como siempre. Mi amigo estaba haciendo una restauración sencilla en un molar: todo iba bien, había hecho la preparación perfecta y solo quedaba el pulido final. Pero, como dicen, la confianza mata. 

Con el doctor observando desde lejos, decidió usar la turbina sin irrigación para dejar todo impecable. En su cabeza pensó: “Rápido y brillante, como en los videos de YouTube”. Spoiler: NO salió así.

Lo dejó al máximo y presionó con fuerza sobre el diente. La fricción generó calor... MUCHO calor. 😱

El paciente comenzó a quejarse:

— ¡Me quema, me quema! Ahhhhhhg

Él, en pánico, respondió:

— ¡Un momentito, ya termino!

Pero no bajó la velocidad ni detuvo la presión. ERROR FATAL. 

De repente, el olor a diente quemado llenó la sala. Todos se quedaron en shock. Incluso el profe levantó la vista y vino corriendo. Cuando revisaron, el esmalte estaba chamuscado y el paciente seguía quejándose del dolor. 

— ¿¡QUÉ HICISTE!? — gritó el profe.

Mi amigo, sudando frío, intentó justificarse:

— Es que quería dejarlo bien liso...

El profe, sarcástico:

— ¡Claro, lo dejaste “liso”, pero ahora parece un carbón dental!

El paciente, que al principio estaba tranquilo, se enojó.

— ¿Esto no era SIN dolor? — dijo mientras miraba el diente medio negro.

Y ahí empezó el verdadero drama, porque amenazó con quejarse ante la facultad. 

Al final, el profe tuvo que intervenir para calmar al paciente y reparar el daño con otra restauración. Mi amigo terminó con un sermón épico y se ganó la fama de “piromaniaco” entre los compañeros. Durante semanas le decían “Diente Quemado”. 

Moraleja de la historia: REGULA la velocidad del micromotor o turbina y escucha al paciente cuando se queja. Porque, en clínica, un segundo de descuido puede convertirte en leyenda… pero no de la forma que quieres.

¿A alguien más le pasó algo similar? 

O peor, ¿dañaron un diente por un error tonto? 

Cuenten sus historias. 

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