Odontología no es sólo estudiar, es sobrevivir. Entre clases, turnos clínicos y exámenes, muchos estudiantes llegan al límite. Algunos, literalmente, se quedan dormidos en clínicas y laboratorios porque no les queda otra. Hoy te cuento esta historia de cansancio extremo. 🧵👇
Anécdota de los seguidores que llegan a: anecdotasdelaodontologia@gmail.com
Todo empezó en la última semana antes de los exámenes finales. Los turnos clínicos estaban saturados, los casos acumulados y la presión por cerrar tratamientos era insoportable. "No te puedes atrasar o pierdes el semestre", repetían siempre los doctores.
Una compañera, tenía tres turnos seguidos en clínica, más un examen práctico y una presentación de parcial teórico. Había estado estudiando hasta las 3 de la mañana la noche anterior y llegó a la facultad con una sola cosa en mente: sobrevivir el día.
Durante el primer turno, todo parecía normal. Pero al segundo, ya no podía más. Mientras esperaba a que el profe revisara su paciente, apoyó la cabeza en la mesa… y ahí quedó. La clínica estaba llena de ruidos, pero su cuerpo le pidió pausa.
Esta estudiante no es un caso aislado. En cada facultad hay historias de estudiantes que llevan días sin dormir, comiendo lo que pueden y tratando de mantener la cabeza en alto mientras la carga académica los arrastra.
Lo más triste es que muchos profes lo ven como algo normal:
— “Así es la carrera, si no aguantas esto, no puedes ser odontólogo.”
Pero, ¿realmente el cansancio extremo es un requisito para ser un buen profesional? Además de que te exigen requisitos por doquier: tantas exodoncias, tantas restauraciones, tantas endodoncias, 15 cafes entregado a los profesores.
Y no solo es el físico. El cansancio mental es igual de devastador. Muchos empiezan a dudar de sí mismos:
— “¿Realmente sirvo para esto?”
— “No puedo más, pero no puedo fallar.”
El estrés se convierte en un compañero constante, más pesado que cualquier instrumental.
Una vez, un compañero confesó que se había quedado dormido en el cuarto de revelado porque llevaba tres días sin descansar bien. Alguien lo encontró ahí, entre placas radiográficas, con una turbina aún en el bolsillo y líquido revelador derramado en la bata.
Lo peor es que el sistema lo normaliza. Si no te ven agotado, parece que no estás haciendo lo suficiente. Pero nadie habla de cómo ese agotamiento puede llevarte al colapso físico, mental y emocional.
Moraleja de la historia: La odontología no debería ser una prueba de resistencia extrema. Necesitamos un sistema que priorice el aprendizaje y el bienestar, no solo los resultados. Porque un estudiante agotado no aprende, solo sobrevive.
¿Te pasó algo así? ¿También sentiste que el cansancio extremo era parte de la carrera? Cuenta tu experiencia. 👇
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