La pesadilla de la corona que se fue por el lavamanos.

Ser estudiante de odontología es como vivir al filo de un abismo: un paso en falso y todo se desmorona. Hoy les cuento la historia de una seguidora que perdió una corona... por el lavamanos. Sí, pasó. Y fue traumático. 

Anécdota que recibimos en anecdotasdelaodontologia@gmail.com


Era un día normal en clínica, o al menos eso pensaba. Ella estaba con su paciente haciendo una prueba de adaptación de una corona fija que le había costado HORAS de trabajo y estrés. Todo iba bien… hasta que NO. 

Después de colocarla y revisar la oclusión, la retira para hacer un ajuste. En ese momento, el paciente le pregunta algo y, mientras responde, decide lavar la corona bajo el chorro del lavamanos. Una decisión que cambiaría todo.

Mientras la lavaba, pasó lo inimaginable: la corona, pequeña y resbaladiza, se le escurre de las manos. Antes de que pudiera reaccionar, el agua se la llevó directo por el desagüe. ¡GAME OVER!

El shock fue inmediato. La chica se quedó congelada, mirando el lavamanos como si fuera su peor enemigo. “No, no puede ser”, repetía. El paciente, confundido, le preguntó:

— ¿Todo bien?

Y ella, tratando de mantener la calma:

— Eh... sí, claro.

Pero por dentro estaba gritando: “¿QUE HAGO AHORA?”. No había plan B, y el doctor estaba justo en la unidad de al lado, revisando a otro estudiante. Si se enteraba, tenía miedo de lo que le pudiese decir. 

Con ayuda de una compañera, intentaron desmontar el sifón del lavamanos, pero no tenían herramientas. Fue una misión imposible. Finalmente, tuvo que confesarle al profesor lo que pasó. La cara del tipo fue un poema: mezcla de incredulidad y enojo.

— ¿¡Cómo se te ocurre lavar una corona en el lavamanos sin colocar un filtro!?

Y después, con sarcasmo mortal:

— Supongo que el paciente puede esperar a que la busques en las cañerías. 

El paciente, que era un amor de persona, trató de tranquilizarla:

— No te preocupes, seguro hay solución.

Ella, con lágrimas en los ojos, solo pudo pensar: “¿¡CÓMO LE EXPLICO QUE NO TENGO PARA HACER OTRA!?”.

Moraleja de la historia: NUNCA laves una corona sobre el lavamanos sin taparlo. Usá una batea o cualquier cosa segura. Porque una corona perdida no solo es dinero tirado... también es la pérdida de tu tranquilidad (y tu dignidad). 

¿A alguien más le pasó algo así? O peor, ¿la corona volando por el piso? Contame tus historias acá 👇 

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