Las competencias absurdas entre estudiantes para ver quién tiene más requerimientos listos.
Todo comenzó en la primera reunión de clínica. La profesora dijo:
— “Recuerden que cada uno es responsable de cumplir sus casos. Aquí no hay competencia, solo aprendizaje.” Para nada porque la competencia empezó al día siguiente.
Cada quien tenía su lista de requisitos, pero había un compañero que no podía evitar comparar:
— “¿Cuántos llevas? Porque yo ya cerré tres endos y dos prótesis esta semana... te van a matar si no terminas.”
De repente, lo que era un proceso personal se convirtió en una especie de ranking invisible combinado con el juego del calamar.
Al principio piensas: “No pasa nada, yo sigo a mi ritmo.” Pero cuando empiezas a escuchar esas comparaciones todos los días, la presión te come. Sientes que no importa cuán bien trabajes, siempre habrá alguien que lleve más casos que tu.
El problema no es solo la presión, sino que algunos empiezan a buscar atajos. De repente, el compañero que decía tener “todo bajo control” comienza a robar pacientes o a cerrar casos a medias solo para sumar números.
— “Pero si es clínica universitaria, no importa tanto.”
Claro que importa, porque detrás de cada número hay un paciente real. Pero eso no les interesa, solo quieren que el profe los vea como los mejores.
Lo más frustrante es que estas competencias terminan afectando a los demás. Si no estás “a la altura”, te hacen sentir menos capaz. Y si intentas confrontarlos, te responden:
— “No es mi culpa que no estés aprovechando el turno.”
¿Y los profes? Algunos ni se enteran, pero otros fomentan la rivalidad sin querer.
— “Mira a fulano, él ya terminó más de la mitad. Ustedes deberían aprender de su ejemplo.”
Eso no motiva, eso te hunde más en la ansiedad.
La verdad es que esta carrera ya es suficientemente difícil como para que encima tengamos que competir entre nosotros. No se trata de números, se trata de calidad y de aprender a hacer las cosas bien, aunque te lleve más tiempo.
Moraleja de la historia: La odontología no es una carrera de velocidad, es de resistencia. Y competir con tus compañeros solo te distrae de lo que realmente importa: ser un buen profesional.
¿Te pasó algo parecido?
¿Sufriste esa presión o fuiste de los que competía?
Cuentame tu experiencia.
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