Tu colega, ese que antes te saludaba con una gran sonrisa, ahora te mira como si hubieras cometido el peor pecado del mundo: tener más pacientes que él.
Y ahí empieza la conspiración. Pequeñas "coincidencias" que te hacen preguntarte si la odontología no debería incluir un curso de supervivencia en ambientes tóxicos.
¿Qué pasaría si los consultorios fueran como Game of Thrones?
Imagínate que entras al consultorio como si fueras un rey: pacientes felices, tratamientos impecables, todo va perfecto… y de repente te traicionan por la espalda, sientes más dolor de lo que siente el paciente con una intrapulpar.
Tu colega, que antes era tu aliado, ahora está moviendo los hilos en la sombra:
- Le dice a los pacientes que "no estás disponible"… aunque tu agenda esté más libre que un turno a las 3 AM.
- Empieza a ofrecerles descuentos "especiales" a tus pacientes, como si fuera un mercado negro de tratamientos.
- Le susurra al jefe que "se ha notado que últimamente cometes errores".
Y ahí estás tú, tratando de salvar lo que queda de tu reputación mientras él se pasea por el consultorio con la satisfacción de alguien que acaba de ganar una partida de ajedrez sin mover ni una pieza.
¿Cómo reconocer a un colega traicionero antes de que te arruine la carrera?
- Te dice la palabra falsa "amigo" o "amiga".
- Es demasiado amable al principio. (La sonrisa falsa se cae más rápido que un provisional mal cementado).
- Te pregunta demasiado sobre tus pacientes. ("¿Cómo te va con el caso de "tal paciente"? ¿Sigue viniendo? Digo, por curiosidad…").
- Empieza a aparecer en los mismos horarios que vos, con los mismos pacientes. (¿Casualidad? No lo creo).
- De repente, su agenda, que estaba más vacía que un consultorio un 1° de enero, se empieza a llenar… con tus pacientes.
Moraleja: En odontología, la envidia no necesita anestesia. Somos un gremio "pequeño". Nos conocemos todos. Y lo que hoy haces, mañana se te devuelve como un mal ajuste oclusal. La clave es simple: ser buen profesional y aún mejor colega.
Porque al final del día, los pacientes van a elegir al odontólogo que les brinde confianza, no al que arma estrategias de manipulación más complejas que un caso de ortodoncia con anclaje esquelético (como para que suene intelectual)
Y para los que andan por ahí saboteando a los demás: ojo, porque la traición en el consultorio se paga con karma… y con una mala referencia en todos los congresos. 😏
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