Cuando el profesor confunde una radiografía con una obra de arte abstracto

Era lunes, 7:58 a.m. El café todavía estaba en fase REM dentro del termo, y todos en la clínica estábamos más dormidos que un tercer molar retenido.

El profesor entra con ese aire de “yo vi todo esto en blanco y negro”, y pide que proyecten la radiografía del paciente 48. Se apagan las luces. Suspenso. Expectativa. Silencio clínico.

“¡Esto… esto es fascinante!”, dice señalando con el puntero láser.


Nos miramos. Él estaba viendo la imagen con una intensidad que sólo se reserva para conciertos de Pink Floyd o películas de Nolan.

“Miren esas líneas… esa fractura… ¿no les habla? Es como… el grito interno del esmalte clamando libertad.”

Spoiler: era una radiografía MAL tomada, invertida, con más artefactos que un museo de ciencia ficción.

“Esto es claramente una metáfora visual sobre la opresión del sistema mandibular.”

Uno de nosotros, con la voz temblorosa del becario que teme perder la beca y el alma, dice:

“Profe… creo que la imagen está al revés.”

Silencio. Click. Se gira la imagen.

“Ah. Bueno. Aun así, se nota que hay algo poético en ese tercer molar… ¿no creen?”

Desde ese día, la radiografía quedó guardada en la cartelera de la clínica con un letrero que dice: “Obra maestra: ‘Gingivitis en sol menor con sagitario ascendente’"


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