¡Oh, los pacientes postoperatorios! Se puede decir que son criaturas fascinantes que juran seguir tus indicaciones como si fueran los Diez Mandamientos... hasta que cruzan la puerta del consultorio.
Son los mismos que te llaman a las 3 AM gritando: "¡DOCTOOOOR, ME DUELE!" mientras sostienen una hamburguesa doble en una mano y levantan pesas con la otra, cuando les dijiste específicamente "reposo absoluto".
Te explican con cara de sufrimiento cómo siguieron "AL PIE DE LA LETRA" tus indicaciones... excepto por ese pequeño detalle de la fiesta de cumpleaños donde bailaron lambada con la herida recién cerrada. "¡Pero solo fueron 4 horitas, doc!"
Y cuando les preguntas si tomaron los antibióticos: "¡Por supuesto!" Aunque luego confiesan que decidieron tomar solo los de la caja "roja" porque los de la caja azul "no combinaban con su outfit".
Mi favorito es el que regresa indignado porque tiene dolor, y cuando revisas la receta, descubres que en lugar de tomar las pastillas, las estaba aplicando como supositorio. "Usted nunca especificó la vía de administración, doctor".
En fin, si el dolor postoperatorio tuviera cara, sería la de ese paciente que te dice: "No entiendo por qué me duele" mientras bebe un tequila doble en la videollamada de seguimiento.
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