Sir Reflectus Dentarius y el Susurro de la Caries Maldita


En los pasillos menos transitados de Hogwarts, justo entre la torre de Astronomía y el ala de Pociones Avanzadas, existe una pequeña sala que no aparece en ningún mapa: el Consultorio Encantado de los Artefactos Olvidados. Allí fue donde despertó, tras siglos en letargo, Sir Reflectus Dentarius, el espejo dental más sabio que haya existido en el mundo mágico.

Nadie sabe con certeza quién lo creó. Algunos dicen que fue un aprendiz rebelde de Helga Hufflepuff que odiaba los dientes sucios. Otros creen que fue el mismísimo Merlín, tras una dolorosa endodoncia sin anestesia. Lo cierto es que Reflectus no es un simple artefacto: tiene conciencia, memoria, y una lengua afilada como un explorador dental.

Con cuerpo de mago, bufanda Gryffindor y su varita de resina de eucalipto y fibra de hilo dental de dragón, Reflectus fue nombrado Protector Oficial de la Higiene Bucal Mágica. Su misión: detectar y eliminar caries invisibles a los ojos humanos, especialmente aquellas invocadas por artes oscuras, como la temida Caries Nocturnis, que susurra hechizos desde las encías mientras duermes.

Una noche, mientras patrullaba las cercanías del Bosque Prohibido, Reflectus escuchó un chillido agudo proveniente del interior de un colmillo. Se trataba de un boggart que se había alojado dentro de una muela del juicio de un trasgo profesor de Herbología. Sin dudarlo, Reflectus apuntó con su varita y gritó:

"Expellicaries!"

La criatura salió disparada envuelta en hilo dental brillante, y el trasgo, aliviado, regaló a Reflectus una caja de caramelos mágicos sin azúcar como agradecimiento.

Desde entonces, los estudiantes lo buscan no solo por su magia, sino por sus consejos. Porque si algo sabe Sir Reflectus Dentarius, es que detrás de cada diente, hay un recuerdo, una historia… y a veces, un hechizo malintencionado.

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