Y no, no fue en Grey’s Anatomy… fue en Prótesis I.
Todo empezó un martes a las 7 am, cuando todavía teníamos más ojeras que horas dormidas y el café de la facu sabía a enjuague bucal diluido. La clínica estaba en silencio, excepto por el típico micromotor que suena como avión a punto de despegar. De pronto, alguien notó que Ana, la aplicada del grupo, sonreía demasiado mientras montaba su articulador. Nadie sonríe tanto ajustando un articulador, ni en los comerciales de Colgate.
La cosa se puso sospechosa cuando el profe Ramírez (alias “Dr. Cara de Endodoncia” porque siempre parece que te va a reprobar) se acercó a revisar los modelos. Ana, en lugar de tensarse como todos, le guiñó un ojo. Sí. Un GUIÑO. En plena clínica, frente al yeso todavía fresco. El grupo entero se quedó congelado como alginato sin mezclar.
Pero aquí viene la parte digna de novela turca: Carlos, el compañero de Ana, llevaba semanas confesando en la sala de espera que estaba enamorado de ella. Y justo ese día, mientras él intentaba controlar el temblor de la turbina, vio el guiño con sus propios ojos. El pobre perdió la estabilidad de la mano y casi le hace una endodoncia innecesaria a un diente sano del paciente.
Desde ese momento, clínica Prótesis I se volvió un campo de batalla emocional:
- Ana seguía sonriendo cada vez que el profe se acercaba (casualidad, decía ella).
- Carlos mascaba el cubrebocas de la rabia y pedía cambiar de grupo.
- El profe Ramírez, al parecer, no sospechaba nada… o quizá disfrutaba el caos.
Los demás fingíamos trabajar, pero todos estábamos más pendientes del drama que de los modelos de yeso.
El clímax ocurrió en la entrega de parciales. El profe puso la nota de Ana: 10 brillante. La de Carlos: 6 con carita triste. Carlos explotó y dijo frente a todos: “¡Seguro le puso ese 10 porque le guiñó el ojo!”.
El silencio fue más pesado que cuando la turbina deja de funcionar en medio de un procedimiento. Ana, roja como la encía inflamada, solo atinó a decir: “Era un tic nervioso…”. Claro, un tic nervioso que aparecía solo frente a Ramírez. Ajá.
¿Y tú? ¿Ya viviste un chisme romántico en tu clínica? 😏
Cuéntalo en los comentarios (sin nombres, porfa, que después se arma más lío que con el inventario de resinas)👇

Comentarios
Publicar un comentario